La
Amazonía del sur oriental peruano es uno de los lugares donde se
conjuga la última mitología del planeta con la más prosaica destrucción
de la naturaleza. Entre los ríos Alto Madre de Dios, Manu, Tono y Piñi
Piñi, se sigue pensando que, cubierta por una selva que es quizás lo más
irracional que existe en el planeta, está la ciudad de oro del último
inca, Manco Inca, el Paititi, El Dorado.
Muchas expediciones conocidas
han intentado entrar a esos territorios, por una suerte de punku, o
ingreso, dado por los petroglifos de Pucharo, una pared de treinta
metros de longitud atiborrada de incisiones con figuras que hasta hoy
nadie ha podido descifrar. Ninguna de esas expediciones ha tenido éxito:
o tuvieron que regresar, absolutamente maltratadas por un bosque que no
perdona, o simplemente desaparecieron.
La mitología habla de indígenas
de dos metros de alto, que guardan con ferocidad una ciudad completa de
piedra, en la que descansan los tesoros que el inca consiguió librar de
la angurria española, todo esto rodeado de habitaciones repletas de oro
en polvo, que los nativos gigantes seguirían extrayendo de los ríos que
rodean sus territorios.
Uno de los hombres que más conoce la
zona, y que se sospecha ha podido ingresar más allá que cualquier otro
occidental es el ya muy anciano sacerdote argentino, Juan Carlos
Polentini, salesiano, quien fuera párroco de Lares desde 1969 hasta su
retiro por edad, dado hace cosa de ocho años. Actualmente vive en el
Asilo de las Hermanitas Desamparadas, en Breña.
Polentini ha
realizado durante décadas una acuciosa investigación sobre el Paititi,
que publicó hace unos años con el título de Paititi, Padre Otorongo, en
la que sustenta su hipótesis sobre la supuesta ciudad sagrada de los
incas, que acá es imposible de reseñar por falta de espacio. El año
pasado yo andaba esperando mi vuelo de regreso a Lima en el aeropuerto
de Cusco, cuando en la librería Zeta encuentro una edición del libro de
Polentini, pero aumentada con un capítulo absolutamente alarmante.
Sostiene el autor en esta adenda que durante el gobierno de Fujimori, de
pronto comenzó un intenso flujo de helicópteros de la FAP, que se
dirigían desde el oeste hacia las montañas cerradas de Pantiacolla, de
ida y de regreso. Esto sorprendió a todo el mundo, a las poblaciones más
próximas al Calca tanto como a las que se encuentran en la bajada de
Qosñipata, desde Paucartambo hasta los puertos de Atalaya y Shintuya;
para no mencionar a los indígenas, pertenecientes a las etnias
maztiguenga, harakmbut y yine, que conforman la veintena o más de
comunidades nativas del Alto Madre de Dios, entre la Reserva Comunal
Amarakaire y el Parque Nacional del Manu.
Polentini, hombre muy
bien contactado, empezó a investigar este fenómeno que rompía toda
lógica, ¿adónde iban tantos helicópteros, de dónde volvían, para qué se
internaban en esas imposibles zonas de la Amazonía? Hasta que de pronto
el flujo de helicópteros cesó, coincidiendo con que una de las naves se
había accidentado y el piloto quedó herido. Polentini sostiene que este
piloto habló y lo contó todo. Fujimori, harto de de pequeñas
expediciones de aventureros que hubieran pretendido llegar hasta los
tesoros de Manco Inca, condenadas de antemano al fracaso, decidió hacer
las cosas como él las sabía hacer. Compró a nombre de Keiko un gran
terreno en el valle de Pisco, próximo a la Vía de Los Libertadores y
allí construyó un helipuerto y aparcó varios helicópteros. Luego juntó
tropa dispuesta a matar y a morir, la fue embarcando en esas naves y la
metió a masacrar indígenas a la zona donde hipotéticamente habitaban los
gigantes y, sobre todo, se erguía la urbe de piedra y oro que se había
salvado de los europeos en el siglo XVI.
Prosigue Polentini,
fue así que se inició ese continuo ir y venir de vuelos, en los que se
llevaba soldados y se traían cantidades incalculables de oro, trabajado,
en polvo, en bruto. Para saquear el Paititi de esa manera, concluye el
sacerdote, hubo de haberse dado una masacre brutal contra los indígenas
de Palotoa y Pantiacolla, un genocidio cuyo fin no habría sido otro que
levantarse todo el oro que tan mítico no había resultado siendo. El
añadido con la denuncia de Polentini viene acompañado de una serie de
fotografías tomadas antes y después del supuesto saqueo. En las de
"antes", se aprecian diversas señales en piedra, que habrían sido
indicadores de las trochas a seguir para ingresar al Paitititi. Las
fotos post, muestran cómo esos indicios han sido malamente borrados o
destrozados a pedradas. Para el salesiano, esa es una prueba irrefutable
de que una gran masa de gente preparada para combatir a los fieros
custodios de la ciudad, entró con los peores modales, destruyendo la
ancestral señalética que habría sido usada por los dueños originales de
aquellas tierras.
Acabo de estar en lugares cercanos a
Pantiacolla y he navegado por algunos de los ríos mencionados. Es el
área en la que regularmente y cada vez con mayor frecuencia, aparecen en
las orillas los llamados "calatos", los indígenas no contactados
pertenecientes a ls etnias mashco piro y matziguenga. Y cuando estaba
sentado en una lancha a motor, envuelto en lo que fuera porque había un
friaje polar, pensaba en que Polentini no tendría ninguna razón para
haberse inventado la historia del saqueo por parte de Fujimori. Un
hombre que dedicó su vida a la labor pastoral en la ceja de selva, y a
la investigación científica, no puede virar al delirio porque sí, en las
postrimerías de su vida. Yo sí creo que la versión de Polentini es
cierta; lo que me llama la atención es que habiendo sido publicada, y
con la gravedad de su contenido, nadie haya iniciado una investigación.
En cambio la suegra de Toledo, pobre vieja...
Ver en Caretas:
El Oro del Cusco
Juan Carlos Polentini, ex párroco de Lares (Cusco), acusa a Alberto Fujimori del robo del oro del Paititi.

Juan Carlos Polentini ha sido
agredido e insultado desde que
publicó su libro sobre El Paititi.
La
imaginación colonizadora edificó construcciones y desenterró maravillas
como las siete ciudades de Cíbola, El Dorado, el país de las amazonas y
la Fuente de Juvencia. Sin embargo, hay quienes aseguran que no todas
fueron alucinaciones propias de la afiebrada búsqueda del oro.
Juan
Carlos Polentini Wester, argentino y ex párroco de Lares, Cusco, es uno
de esos hombres.
Él no solo afirma que el Paititi sí existió en Cusco.
También asegura que el presidente sentenciado por secuestro, robo y
crímenes contra los derechos humanos, Alberto Fujimori, robó el oro de
la mítica ciudadela.
Polentini publicó la historia en su libro El Pai titi. Padre Otorongo
(Editorial Salesiana, Lima, 1999), tras mucho darle vueltas al caso.
“He juzgado que la verdad debe estar por encima de mis meditaciones,
pensares y dudas”, cuenta en un extracto del libro que ya se difunde por
internet.
Ver el artículo completo
Ver en
Report Perú:
El Padre Otorongo. El Paititi y el
Presidente Fujimori
http://reportperu.wordpress.com/2011/05/17/el-padre-otorongo-el-paititi-y-el-presidente/
Publicado
el 17 de mayo del 2011
Muchas expediciones conocidas han intentado entrar a esos territorios, por una suerte de punku, o ingreso, dado por los petroglifos de Pucharo, una pared de treinta metros de longitud atiborrada de incisiones con figuras que hasta hoy nadie ha podido descifrar. Ninguna de esas expediciones ha tenido éxito: o tuvieron que regresar, absolutamente maltratadas por un bosque que no perdona, o simplemente desaparecieron.
El Oro del Cusco
Juan Carlos Polentini, ex párroco de Lares (Cusco), acusa a Alberto Fujimori del robo del oro del Paititi.
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Juan Carlos Polentini ha sido
agredido e insultado desde que publicó su libro sobre El Paititi. |
La imaginación colonizadora edificó construcciones y desenterró maravillas como las siete ciudades de Cíbola, El Dorado, el país de las amazonas y la Fuente de Juvencia. Sin embargo, hay quienes aseguran que no todas fueron alucinaciones propias de la afiebrada búsqueda del oro.
Polentini publicó la historia en su libro El Pai titi. Padre Otorongo (Editorial Salesiana, Lima, 1999), tras mucho darle vueltas al caso. “He juzgado que la verdad debe estar por encima de mis meditaciones, pensares y dudas”, cuenta en un extracto del libro que ya se difunde por internet.
Ver el artículo completo
Ver en Report Perú:
El Padre Otorongo. El Paititi y el
Presidente Fujimori
http://reportperu.wordpress.com/2011/05/17/el-padre-otorongo-el-paititi-y-el-presidente/
Publicado
el 17 de mayo del 2011
1 comentario:
LO QUE HIZO LA BANDA DELINCUENCIAL DE CONQUISTADORES QUE SAQUEARON NUESTRO PAÍS QUEDA CHICO ANTE EL TERRIBLE ROBO DE ALBERTO FUJIMORI Y SU CLAN, LO LAMENTABLE ES QUE AL PARECER A CASI NADIE LE IMPORTA UN POSIBLE GENOCIDIO DE NUESTROS HERMANOS INDÍGENAS DE LA ZONA DE PAITITI, EL ROBO DEL PATRIMONIO DEL PUEBLO INCA Y PTRSUNTAMENTE LA COLUSIÓN DE DELINCUENTES INTERNACIONALES QUE SE HABRÍAN COLUDIDO PARA DESAPARECER EL TESORO INCA, QUE ES NADA MENOS QUE PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD.
SENTEMOS NUESTRA EXIGENCIA QUE SE INVESTIGUE HASTA EL FONDO LO SUCEDIDO Y QUE SE OBLIGUE A QUIENES SE HAN APROPIADO ESTE PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD A DEVOLVERLO AL PAIS DE ORIGEN.
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