lunes, 4 de abril de 2011

La Amazonía en las vísperas electorales

Róger Rumrrill
Dos son, sin ninguna duda, los más graves problemas que enfrenta la Amazonía peruana -entre otros muchos- en vísperas de las elecciones del próximo domingo 10: el irreversible deterioro de los ecosistemas naturales y en particular la contaminación de los ríos, quebradas y lagos y la pobreza de sus habitantes que está asociada de manera directa al empobrecimiento y destrucción de la naturaleza.

Hace algunos días en Nauta, en cuyas cercanías confluyen los ríos Marañón y Ucayali para dar origen al Amazonas, leí informes y recibí testimonios de un hecho que en cualquier otro país provocaría un estado de emergencia nacional: las aguas del poderoso río Marañón están contaminadas y no son aptas para el consumo humano, lo mismo que la fauna ictiológica.

Las causas de esta contaminación mortal que ha envenenado los ríos Corrientes, Pastaza, Huasaga, Huitoyacu, Morona, Tigre y el Marañón son las aguas de formación, a 100 grados de temperatura y con altos contenidos de bario, cadmio, plomo, benceno, mercurio y arsénico que se extraen junto con el petróleo y que primero la Occidental Petroleum Company y ahora la Pluspetrol arrojan a los ríos en un promedio de 1 millón 400 mil barriles por día desde 1974. Las utilidades de ambas empresas ascienden a 16 mil millones de dólares a costa de la destrucción de la naturaleza y de la salud y la vida de miles de personas.

Las áreas de donde se extrae la riqueza amazónica -petróleo, gas, oro, maderas, etc.- son las más pobres de la Amazonía y la población es casi siempre indígena. De acuerdo al INEI (2007) la pobreza en Balsapuerto alcanza picos infernales del 80.6 por ciento, en Cahuapanas el 75 por ciento, en Torres Causana bordea el 68,4 por ciento y en Andoas, el 56.4 por ciento. Sin embargo, Loreto ha recibido en los últimos 31 años 6,400 millones de soles por concepto de canon petrolero que ha sido devorado por la corrupción y las carreteras, lozas deportivas, estadios, alcantarillados y ferrocarriles que conducen a ninguna parte.

Estos indicadores tanto de erosión y destrucción de la naturaleza y de extrema pobreza de la gente pueden extrapolarse al resto de la Amazonía. Como en Loreto, en las demás regiones de la Amazonía la actividad extractiva sin regulaciones, sin controles y más bien contando con la complicidad del Estado capturado por el gran capital avanza sin pausa.

A excepción de Gana Perú y su candidato Ollanta Humala, para Pedro Pablo Kuczynski, Keiko Fujimori, Alejandro Toledo y Luis Castañeda la Amazonía es la gallina de los huevos de oro. La lógica de su ideología neoliberal y extractivista es la misma de Alan García y la del perro del hortelano.

Todavía estamos a tiempo de evitar el Apocalipsis amazónico.

sábado, 2 de abril de 2011

Fondos para reducir la deforestación y oportunidades para el diálogo

Hugo Che Piu
La semana pasada el Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques del Banco mundial en la ciudad de Da Lat (Vietnam) decidió asignar al Perú 3.6 millones de dólares para colaborar con su preparación para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de la deforestación y la degradación de bosques.

El Gobierno de Perú ha estimado que la etapa de preparación tendrá un costo aproximado de 12 millones de dólares que espera completar con la cooperación del Gobierno de Alemania y fundaciones internacionales. Pero, estos fondos son apenas para la etapa de preparación, pues para la etapa de implementación Perú contará con 50 millones de dólares del Fondo de Inversión Forestal así como otros fondos que espera provengan tanto de la cooperación internacional tanto multilateral como bilateral, e incluso el propio tesoro público.

Si bien el uso de combustibles fósiles es donde se deben realizar la mayor reducción de gases efecto invernadero, se considera que la reducción de las emisiones de la deforestación es una de las medidas que tienen mejor costo efectividad. Es por ello que el mecanismo denominado Reducción de Emisiones de la Deforestación y Degradación (REDD) se ha convertido en una de las prioridades de la lucha contra el cambio climático, y en el que se espera invertir a nivel mundial 4,000 millones de dólares entre el 2010 y el 2012.

Sin embargo, hacer frente a la deforestación no es nada fácil, especialmente en un país como Perú que se encuentra en una etapa de crecimiento económico basado principalmente en la extracción de sus recursos naturales y en la expansión de su infraestructura de transporte y energía. Es por ello que se requiere la toma de una decisión de Estado al respecto que evalúe los costos de oportunidad pero también los beneficios de detener la deforestación.
Afortunadamente, en las últimas semanas el Gobierno de Perú a través del Ministerio del Ambiente ha llegado a acuerdos con la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP) y con el Grupo REDD Perú, para continuar el proceso de preparación para REDD Esperemos que esta sea una oportunidad no solo para frenar la deforestación sino también para empezar una nueva forma de trabajar, que se base en el diálogo y el consenso.