viernes, 7 de septiembre de 2012

Ambientalistas e indígenas contra mercado de carbono

Por: Edgardo Aliaga

Ambientalistas e indígenas centroamericanos redoblan esfuerzos para evitar que gobiernos de la región participen en un programa impulsado por el Banco Mundial (BM) que busca incluir a esas naciones en el mercado de carbono, porque afirman que tendrá efectos negativos para el medio ambiente y para las personas.

Organizaciones sociales han enviado cartas al Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF, por sus siglas en inglés), la instancia del BM que coordina el mencionado programa, exigiendo que sean rechazadas las peticiones de ingreso hechas por gobiernos del istmo o que se aclaren una serie de deficiencias e irregularidades detectadas.

“Hacemos un llamado a los gobiernos de Centroamérica (…) y al FCPF del BM a que revisen y corrijan sus actuaciones”, reza la resolución del Encuentro Regional sobre Industrias Extractivas y Políticas Climáticas en Territorios Indígenas de Mesoamérica, celebrado el 17 de agosto en San Salvador, en el que participaron organizaciones indígenas de la región.

Varios gobiernos centroamericanos han iniciado ya el proceso para participar del Programa de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de Bosques (REDD, por sus siglas en inglés), coordinado por el FCPF. Una vez aprobados todos los requerimientos de ingreso, en manos del llamado Comité de Participantes, los países podrán ingresar al mercado de compraventa de carbono del FCPF, de US$215 millones.

El Salvador envió el 1 de junio al FCPF una nueva versión del documento con el que pretende ir cumpliendo con los requisitos para entrar a REDD en el proceso conocido como de preparación, que puede extenderse hasta finales de año. Los requisitos tienen que ver con el desarrollo de sistemas para monitorear, medir y verificar emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), que causan el calentamiento global. También incluyen la puesta en marcha de salvaguardas sociales y ambientales, las cuales no se están ejecutando, según las organizaciones demandantes. Honduras, Nicaragua y Panamá también se encuentran en el mismo proceso.

REDD es un complejo mecanismo de desarrollo limpio (MDL) incluido en el Protocolo de Kioto sobre cambio climático, aprobado en 1997, cuyo objetivo es reducir las emisiones de GEI. Cada país que ha ratificado el Protocolo de Kioto tiene asignadas cuotas de emisión de GEI que no debe sobrepasar. Si un país o empresa ha sobrepasado esos límites y no cumple con sus cuotas de reducción de GEI, tiene la posibilidad de comprar créditos o bonos de carbono.

Un bono de carbono es el derecho a enviar a la atmósfera una tonelada de dióxido de carbono (CO2), uno de los seis GEI. Esto quiere decir, por ejemplo, que si una empresa que tiene un límite de emisión de 100,000 TM de CO2 anuales, supera esa meta y emite 10,000 TM más, debe adquirir bonos de carbono equivalentes a ese exceso. A su vez, los proyectos que dejan de emitir GEI pueden obtener Certificados de Reducción de Emisiones (CER); cada CER representa una TM que se deja de emitir a la atmósfera y puede ser vendido en los mercados de bonos de carbono. A este sistema se le conoce como MDL y REDD tiene que ver con temas forestales, ya que la quema o tumba de bosques generan GEI.

Estos bonos se negocian en dos tipos de mercado: el oficial, regulado por el Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que establece las certificaciones, y el voluntario no regulado, en el cual ciertas empresas compran bonos de mercados futuros, como si fuera una bolsa de valores.

Críticas a REDD
El programa es duramente cuestionado por organizaciones civiles centroamericanas e internacionales, porque advierten que esa es una forma de que los países ricos soslayen su responsabilidad de reducir sus emisiones de GEI.

“En lugar de implementar políticas que lleven a una reducción de sus emisiones, las naciones industrializadas quieren seguir con sus mismos patrones de consumo”, dijo a Noticias Aliadas Yvette Aguilar, experta salvadoreña en cambio climático. “Y mejor pagan a los países pobres para que lo hagan por ellos”.

En junio pasado, la Coordinadora Nacional de los Pueblos Indígenas de Panamá se quejó en una carta dirigida a funcionarios de la Autoridad Nacional del Ambiente y a la representante de las Naciones Unidas en Panamá, Kim Bolduc, por no destinar los recursos financieros prometidos para desarrollar proyectos sociales en los territorios indígenas.

En principio esos fondos estarían disponibles como parte del esfuerzo gubernamental para incluir a los pueblos autóctonos en el programa REDD que el gobierno está impulsando con el auspicio de las Naciones Unidas, conocido como UN-REDD.
“Nos sentimos utilizados en este proceso”, dice la carta.

Poco antes, una veintena de organizaciones civiles salvadoreñas escribieron también al FCPF, rechazando el proceso de inclusión a REDD en el que se encuentra el gobierno, y demandando que esa petición sea vetada porque de aprobarse “habría graves implicaciones para la sociedad salvadoreña, aumentando su vulnerabilidad y la frecuencia de los desastres”.

Eso, en la medida en que el programa no ataca el problema de fondo, como es el que las naciones que más contaminan, las industrializadas, hagan un esfuerzo serio por bajar sus emisiones de gases de efecto invernadero, dicen los expertos consultados.

Por su parte, la Confederación de Pueblos Autóctonos de Honduras (CONPAH) denunció en febrero pasado que el gobierno de ese país está dispuesto a llevar a cabo el proceso para participar del programa REDD sin consultar a esas comunidades indígenas y afrohondureñas.

“Es una violación a nuestros derechos, ya que como pueblos desconocemos el contenido y el alcance del programa, y tampoco se ha obtenido el consentimiento libre e informado como lo mandan las directrices del FCPF”, señala la CONPAH en una carta dirigida al ministro de Recursos Naturales y Ambiente de ese país, Rigoberto Cuéllar.

La CONPAH exigió la suspensión de toda actividad relativa al REDD en los territorios indígenas y afrohondureños.

Reducción de emisiones
La experta salvadoreña Maritza Erazo dijo a Noticias Aliadas que esos programas REDD pueden implicar el desalojo de las comunidades que habitan en los bosques, pues se deben cumplir a cabalidad los contratos que obligan a mantener intactas las áreas boscosas, lo que implica que no se pueden realizar ningún tipo de actividades productivas.

“Cuando este mecanismo se aplique, eso puede afectar a las comunidades indígenas o campesinas que allí viven, porque puede cambiarles su forma de vida; ellas ya no podrían por ejemplo hacer uso de la madera, para viviendas o combustible, porque eso podría considerarse como degradación del bosque”, dijo Erazo.

Los expertos consultados concordaron en que, además de los efectos para las comunidades y las personas, es el planeta el que está en juego, si no se reducen las emisiones de GEI. Y el programa REDD permite que las naciones industrializadas, las que más contaminan, no las reduzcan.

En las conferencias internacionales sobre cambio climático de Cancún, México, celebrada en noviembre del 2010, y la de Durban, Sudáfrica, en noviembre del 2011, las naciones industrializadas se desligaron de la obligación de bajar sus emisiones, como lo había establecido el Protocolo de Kioto, y en su lugar han ofrecido negociar en el 2015 una reducción que recién entrará en vigor en el 2020.

Ángel Ibarra, presidente de la no gubernamental Unidad Ecológica Salvadoreña, dijo a Noticias Aliadas que, así como está impactando el cambio climático, se necesita que las emisiones de gases de efecto invernadero bajen en un 50% hacia el 2020 para que el aumento de la temperatura del planeta no supere los 2°.

“De lo contrario, la temperatura subirá a 4°, con serias repercusiones para la vida”, acotó.
Fuente: Noticias Aliadas

sábado, 1 de septiembre de 2012

Sarayaku y Belo Monte: el derecho al consentimiento, a golpe de sentencia

INTERNACIONAL.- Aunque la normativa internacional reconoce el derecho de los pueblos indígenas al consentimiento libre, previo e informado (CLPI) ante cualquier acción que afecte a sus  territorios, los grandes proyectos de explotación de sus bienes naturales continúan siendo, a día de hoy, los principales obstáculos para su desarrollo autónomo.
celebracion sentencia sarayaku
Dos recientes sentencias, una de la Corte Interamericana de Derechos Humanos -caso Sarayaku- y otra de un tribunal federal brasileño -caso hidroeléctrica de Belo Monte- avanzan en la concreción de dicho derecho, y en la obligación de los Estados de establecer los cauces necesarios para que se cumpla.
Ambas son sentencias vinculantes para los Estados involucrados, y fijan la obligación pública de garantizar las consultas y el diálogo de buena fe con los pueblos indígenas afectados, a respetar su derecho a la libre determinación, a impedir la entrada de terceros actores -empresas- en territorios indígenas, cuando los pueblos no han dado su consentimiento, y a reparar los daños causados por decisiones que no observaban estos derechos.
La larga lucha del pueblo kichwa de Sarayaku
evento comunicacion sentenciaEvento celebrado en Sarayaku, a raíz de la sentencia de la CIDH
El miércoles 25 de julio de 2012, la Corte Interamericana comunicaba a la comunidad kichwa de Sarayaku (Amazonía ecuatoriana) su sentencia en el caso que seguía contra el Estado en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos desde 2003. El conflicto arrancó a partir de la concesión otorgada por Ecuador en 1996 a la petrolera argentina Compañía General de Combustible (CGC) para operar en los territorios ancestrales.

El pueblo de Sarayaku lleva décadas luchando por el respeto a sus territorios y sus bienes naturalesEn dicha sentencia, la Corte declara la responsabilidad internacional del Estado ecuatoriano por la violación en contra del pueblo originario de Sarayaku del derecho a la consulta previa, a la propiedad comunal, a la vida, a la protección judicial y a otros importantes derechos.
Las medidas de reparación que el Estado deberá cumplir en virtud de la sentencia, incluyen que frente a “proyectos de exploración o extracción de recursos naturales, o planes de inversión o desarrollo de cualquier otra índole que impliquen potenciales afectaciones al territorio Sarayaku o a aspectos esenciales de su cosmovisión o de su vida e identidad culturales, el Pueblo Sarayaku deberá ser previa, adecuada y efectivamente consultado, de plena conformidad con los estándares internacionales aplicables a la materia”.
Ya la Corte en el año 2007, en el Caso Saramaka v. Surinam, estableció el estándar del consentimiento libre, previo e informado cuando se trate de proyectos de gran escala que puedan afectar gravemente al territorio y los derechos de los pueblos.
En la audiencia pública por este caso, los representantes de Sarayaku manifestaron su voluntad de que la sentencia creara un precedente legal para toda América Latina que obligue a los Estados a consultar a los pueblos indígenas antes de otorgar concesiones petroleras o mineras.
Mediante un comunicado, el pueblo originario de Sarayaku “manifiesta su satisfacción por esta victoria alcanzada gracias al esfuerzo de su pueblo y al apoyo de personas y organizaciones solidarias y comprometidas con los derechos de los pueblos indígenas y manifiesta que estaremos atentos a que la sentencia sea cumplida y que los territorios de los Pueblos Indígenas sean respetados frente a actividades extractivas dañinas como la explotación petrolera".

Indígenas contra la tercera mayor hidroeléctrica del mundo
obras construccion belomonteObras para la construcción de la central hidroeléctrica de Belo Monte, en el Estado de Pará (Brasil)
La represa de Belo Monte es una central hidroeléctrica que se está construyendo en el río Xingú en el Estado de Pará, que tendrá un coste aproximado de 5.000 millones de euros, y que afectará a los territorios de los pueblos kayapós, araras, jurunas, arawetés, xikrines, asurinis y parakanãs. De entrar en funcionamiento, también influirá dramáticamente sobre los modos de vida de pueblos en aislamiento voluntario, que habitan en las inmediaciones.
La concesión fue otorgada por el Gobierno de Lula da Silva en 2010, al consorcio Energía del Norte, en base a las proyecciones realizadas ya en los años 80 por los gobiernos militares. Desde entonces, los pueblos indígenas de la región han mostrado su oposición, a pesar de la cual se iniciaron las obras a principios de 2011.
protestas indigenas belomonteA las protestas indígenas se han sumado organizaciones ambientalistas y movimientos sociales
En la sentencia del 14 de agosto, la Corte Federal de la 1ª Región (con sede en Brasilia) revocó la licencia y la instalación de la central y dictó la suspensión de las obras, indicando que la consulta a los pueblos implicados debe ser previa, y que la “opinión de los indígenas debe ser tenida en cuenta” a la hora de otorgar la licencia, en cuanto su entorno cultural y su medio ambiente se verán profundamente afectados. La resolución está basada en la Constitución Federal de Pará, y en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ratificado por Brasil.
En su voto recogido en la sentencia, la jueza Selene Almeida se expresó de la siguiente manera: “Nuestros quinientos años de errores relativos al trato dado a los pueblos indígenas no se justifican, a la luz del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, y de la conciencia social y ética que adquirió este país, principalmente tras la redemocratización”.
Esta sentencia es histórica, pues reconoce la obligatoriedad de realizar la consulta de manera transparente, y viene a dar continuidad a informes previos de la propia OIT, y a interpelaciones planteadas anteriormente tanto por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), como por el Ministerio Público Federal de Brasil, al gobierno, en las que se solicitaba la suspensión de las obras de edificación de la hidroeléctrica.
A pesar de estos avances, con fecha 27 de agosto, el Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF) autorizó la reanudación de las obras, aduciendo “la concurrencia de daño grave e irreparable sobre el patrimonio público, sobre la economía y sobre la política energética brasileña”, aclarando que procederá a un análisis más detallado del caso.
@ Coordinación por los derechos de los Pueblos Indígenas. Fuente: Boletín Periódico.

viernes, 31 de agosto de 2012

Perú no logró alcanzar objetivos de desarrollo propuestos para la Amazonía




Los llamados Objetivos del Milenio fueron criticados por dejar de lado elementos importantes para el desarrollo.

















Integrantes del panel de la exposición de resultados de los Objetivos del Milenio para la Amazonía Lima

Distintas autoridades ambientales y de desarrollo amazónico se reunieron el 29 de agosto del 2012 para presenciar la exposición de resultados de los Objetivos del Milenio para la Amazonía propuestos por la ONU en el año 2000.

En este es un análisis que reúne a todos los países amazónicos (Brasil, Guyana, Guyana Francesa, Surinam, Ecuador, Venezuela y Bolivia), la presentación se enfocó en nuestro país y dio resultados con saldos no muy positivos en cuanto a los objetivos propuestos.

El ministro del medio ambiente, Manuel Pulgar Vidal, fue el que inauguro esta presentación y señaló que “lo que muestra el informe es que los programas chocan con las barreras culturales”. Agregó que esta variable “cultural” es muy importante para la comunicación de las instituciones con la Amazonía y es por ese motivo que muchas políticas de Estado han fracasado a lo largo de los años, pues el “desarrollo” que ha visto el gobierno no se ha comprendido con la visión en este territorio.

Luego de estas palabras, el director ejecutivo del Centro para la Sostenibilidad Ambiental (CSA) de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, Michael Valqui, presentó el resumen ejecutivo, diciendo que este “no es una evaluación integral”, dando a conocer las falencias del mismo informe desde un inicio.

Luego, retomó el tema de los 8 objetivos en los que se está trabajando: erradicar la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad entre géneros, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el SIDA, la malaria y otras enfermedades, garantizar la sostenibilidad ambiental y, finalmente, establecer una alianza mundial para el desarrollo. De estos, solo se ha avanzado de manera importante en la reducción de algunas enfermedades como la tuberculosis. También se avanzó en la igualdad de género, aunque en niveles desiguales entre las 10 regiones que fueron tomadas en cuenta.

Una de las grandes conclusiones de este informe señala que “los valores para la Amazonía en general son peores que para el promedio nacional pero en algunos casos mejores que para la sierra. La peor situación es la de la Amazonía rural, en especial para las comunidades indígenas”.

A raíz de esta presentación, surgieron algunas críticas a la metodología utilizada y a los objetivos que quiere lograr este programa con la ayuda del PNUD. Se mencionó que le hace falta un enfoque eco-sistémico y que hay un sesgo sobre los conflictos al interior del país, como lo señaló Silvia Mariátegui, gerente de la Autoridad Regional Ambiental de San Martín.

Además se pudo como ejemplo el caso de Madre de Dios, que aparece con las mejores cifras en avance de estos objetivos, pero que la gran problemática de este departamento son los conflictos sociales, elemento que no es tomado en cuenta en el análisis y que distorsionarían la percepción final de la región.

Hacia el final del evento, desde el público, Nicole Bernex, directora académica del Centro de Investigación en Geografía Aplicada (CIGA) de la Pontificia Universidad Católica del Perú, añadió que uno de los factores que afectan la Amazonía es el cultivo ilícito de coca, que empuja a muchos a la tala y quema de árboles

Este es un reporte periódico, ya que los ODM están proyectados a cumplirse el 2015 y fue resultado del trabajo realizado por el CSA. El evento fue organizado por la Articulación Regional Amazónica con apoyo de Amazónicos por la Amazonía, Eco Ciencia, Alianza para la Sostenibilidad, la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, entre otras.

@INFOREGIÓN

martes, 28 de agosto de 2012


Perú otorga títulos para proteger conocimiento indígena


Por Zoraida Portillo
Ceremonia de entrega de títulos de conocimientos colectivos a comunidades de pueblos Bora y Ocaina
Representante Bora con título de conocimiento colectivo otorgado a su comunidad
Prensa y Comunicaciones – INDECOPI
[LIMA] El Estado peruano otorgó (9 de agosto) 453 títulos de registro de conocimientos colectivos asociados a biodiversidad a tres comunidades nativas de la Amazonía, pertenecientes a los pueblos Bora y Ocaina.

Con esto suman 885 los registros otorgados a más de media docena de pueblos indígenas, principalmente amazónicos, desde que en 2002 se estableció por ley un régimen pionero depropiedad intelectual para proteger losconocimientos ancestrales indígenas vinculados a recursos biológicos.

Del total, 492 son registros confidenciales, es decir, protegidos contra la revelación, adquisición o uso del conocimiento sin consentimiento previo o de manera desleal, informó a SciDev.Net Bruno Mérchor, director de Invenciones y Nuevas Tecnologías del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (INDECOPI), entidad que otorga los registros.

“Si se llega a celebrar un contrato de licencia de uso [con alguna comunidad propietaria], se especificará si los fines del acceso son industriales o comerciales, y se pagará a la comunidad el cinco por ciento de las ventas por comercialización de los productos que utilicen o se basen en conocimientos confidenciales, y un diez por ciento al fondo para el desarrollo de los pueblos indígenas”, añadió.

Los registros otorgados a las comunidades de los pueblos Bora y Ocaina están relacionados con usos en alimentación, medicina, cosmética y tintes vegetales de más de 120 plantas amazónicas, algunas bastante conocidas, como la cocona (Solanum sessiliflorum), y otras conocidas solo localmente, como la sangre de grado (Croton lechleri) ) o el chuchuhuasi (Maytenus macrocarpa).

Los registros también consideran aspectos espirituales asociados a la cosmovisión de cada pueblo y su interacción con la naturaleza, subrayó Mérchor.

Para identificar los conocimientos ancestrales, los especialistas de INDECOPI se internan en comunidades remotas y permanecen semanas y hasta meses conviviendo con ellas y aprendiendo sus usos y costumbres.

Un problema que suelen enfrentar es el de la pertenencia. “Hay muchos pueblos que comparten el mismo conocimiento y puede resultar difícil identificar dónde se originó”, explicó a SciDev.Net María Virginia Montoya, directora del Programa de Sociodiversidad del Instituto de Investigaciones de la Amazonía.

Otro es el tiempo: hay pueblos con los que recién se ha hecho contacto hace 10 o 15 años, allí hay que hacer un trabajo de rescate, porque se están perdiendo aceleradamente los conocimientos, acotó.

Se estima que Perú posee más de 4.400 plantas con usos conocidos, pero los 885 registros actuales se relacionan apenas a 250 plantas y dos animales, “es decir, hemos abarcado recién el seis por ciento”, señala Mérchor.

Fuente: Red de ciencias y desarrollo

Dos indígenas acusados de asesinato tras el “Baguazo” cumplen injusto arresto domiciliario



Asterio Pujupat junto a su esposa en su casa-cárcel de Bagua Capital. Fotos: Cortesía del Párroco de Chiriaco, Fermín Rodríguez Campoamor.
Por Carmen Carrasco
Servindi, 23 de agosto, 2012.- Dos indígenas awajún acusados sin pruebas de haber cometido secuestro y homicidio calificado contra policías, en el denominado “Baguazo” del 5 de junio de 2009, cumplen hoy un injusto arresto domiciliario en casas-calabozos lejos de sus hogares.
Se trata de Danny López y Asterio Pujupat quienes además estuvieron recluidos en penales sin haber tenido un juicio que los declarase culpables, durante más tiempo que el permitido por la ley.

El caso de Danny López

Danny López Shawit (28) es un indígena awajún y padre de familia de tres menores (de 6, 4 y 2 años de edad) quien participó en la denominada protesta amazónica de junio de 2009 en contra de decretos legislativos lesivos a los derechos de los pueblos indígenas.

Danny López en su casa-càrcel
Pero antes de esa fatídica fecha, Danny era un joven prometedor con deseos de superación, pues el año 2008 viaja a Lima para estudiar en el Instituto Privado Peruano Alemán (IPAL) la carrera de Operador de maquinaria pesada, además de estudiar en la escuela de choferes Garcilaso de la Vega, donde consigue su carné de conducir.
En marzo de 2009 presenta su curriculum a la Municipalidad de Nieva donde el alcalde, Héctor Requejo, le aseguró que para el 20 de junio la Municipalidad adquiriría un cargador frontal para su trabajo profesional. Por fin Danny tendría un trabajo seguro acorde a su grado de instrucción sin saber que estos planes se verían frustrados injustamente.
Danny López participó junto a sus familiares y amigos en el paro amazónico de mayo y junio de 2009. Él no sabía que el 5 de junio se iba a poner en escena un gigantesco operativo de guerra dispuesto a remover el paro de la carretera Fernando Belaúnde Terry a como dé lugar, con muertos y heridos.
Ese día, ante la confusión por la súbita y violenta agresión de las fuerzas policiales, Danny López se subió al interior de una ambulancia que se detuvo para recoger a un herido. Pero la suerte no estuvo de su lado ese día: unos metros más adelante la ambulancia fue detenida y Danny, sacado de ella, fue brutalmente golpeado en el suelo.
Había un fusil AKM escondido en la ambulancia, lo cual la justicia consideró una prueba fehaciente de que Danny era el asesino del hasta hoy desaparecido mayor PNP Felipe Bazán.
Danny fue recluido en el mismo mes de junio en el penal de Huancas junto a un grupo de 18 detenidos que, antes de terminar el año, fueron liberados con comparecencias restringidas, a excepción de Feliciano Kahuasa Rolin y Danny López Shawit.

Danny fue agredido por varios efectivos militares en el suelo de la carretera Fernando Belaúnde Terry
Sin más pruebas que lo inculparan, Danny pasó tres años en prisión y fue “liberado” por exceso de carcelería, el pasado 9 de julio de 2012.
Sin embargo, Danny no fue puesto en libertad tal y como contempla la ley, pues se consideró que existía peligro de fuga. Es así que la Segunda Sala Penal Liquidadora de Bagua dispuso una modalidad extraña de encarcelamiento: “arresto domiciliario” en una casa que no es la suya y sin las condiciones necesarias para una vida digna.
Danny se encuentra recluido en una casa ubicada en el Jr. 29 de agosto No 353 C, en Bagua Capital, la cual solo tiene una puerta donde se ubica el policía que hace cumplir el arresto, mientras que el inculpado se encuentra en un espacio al fondo, donde ni siquiera llega la luz solar.

Casa-càrcel de Danny Lòpez en Bagua Capital
Los únicos muebles que posee Danny en la vivienda son una cama y una mesa, donde se encuentra una cocina a gas. Su situación es grave pues no tiene los medios para proveerse de alimentos y cubrir sus necesidades básicas.
Además, esta extraña forma de carcelería le priva el acceso a algún medio de trabajo con el cual mantener a su familia, sobre todo a sus menores hijos. Vive actualmente de la caridad de las personas que le dejan víveres en la puerta de la casa.

Asterio Pujupat

Croquis de la casa-cárcel de Danny López
Un drama similar vive Asterio Pujupat, quien es uno de los inculpados de haber participado en el secuestro y desaparición del mayor PNP Felipe Bazán también durante el denominado “Baguazo”.
Asterio Pujupat nunca tuvo un proceso justo y desde su detención fue víctima de las trampas de la justicia.
Fue detenido de manera irregular el 29 de diciembre del año 2009, cuando “le propusieron un trabajo de madera y lo llevaron a Bagua y apareció en el penal”, cuenta el padre Fermín Rodríguez Campoamor, quien vela por el bienestar de estos dos indígenas.
Sin más pruebas que la de haber aparecido en una fotografía durante el paro amazónico, Asterio permaneció más de dos años preso en el penal de San Humberto de Bagua Grande.
A pesar de todo lo sufrido injustamente en la cárcel -que incluyen brutales golpizas por miembros del Instituto Nacional Penitenciario (Inpe)-, Asterio Pujupat se pudo reencontrar con su familia al cabo de dos años.
Sin embargo, la resolución de la Sala Penal Liquidadora Transitoria de Bagua del 15 de diciembre de 2011, que dispuso la excarcelación de Pujupat, contempló una extraña figura.
En lugar de disponer su libertad, la Sala ordena su detención domiciliaria en una casa de Bagua Capital que fue proporcionada por su abogado, Iván Carrascal.
La resolución, sin embargo, no tuvo voto unánime. Mientras que los dos vocales, Sueldo Guevara Chaves y Romero Viena, y el presidente de la Sala coinciden en continuar el proceso con mandato de comparecencia restringida y en consecuencia determinan la detención domiciliaria, no están de acuerdo en cuál debe ser el domicilio.
El presidente de la Sala ordena que la detención “se deberá cumplir en el domicilio real- comunidad indígena de Nazaret, distrito de Chiriaco, provincia de Bagua- bajo la supervisión y responsabilidad del apu de la referida comunidad”, mientras que los vocales demandan “que el procesado en el término de siete días proceda a señalar su domicilio real dentro del radio urbano”.
Debido a que prevaleció la opinión por mayoría de los vocales, Asterio Pujupat se vio obligado a permanecer en una casa ubicada en Jr. Cuzco No 700 de Bagua Capital, en donde no cuenta con un trabajo con qué mantenerse y ayudar a su familia.
Precisamente, el presidente de la Sala preveía que “disponer el domicilio en la provincia de Bagua implica forzarlo a alquilar o servirse de la solidaridad social de los vecinos de Bagua, para que pueda contar con un espacio físico donde resida hasta la apertura del juicio oral, lo que afectará indudablemente la salud del procesado”.
Actualmente se sabe que el juicio oral empezará en setiembre, aunque muchos de los procesados no sepan si confiar en la justicia debido a este precedente en el que se ha vulnerado los derechos básicos de dos indígenas.

El 5 de junio de 2012, se realizó un plantón ante la Fiscalía de Utcubamba y una marcha con palmas que llevaban los nombres de los 34 fallecidos.

Otras noticias:

miércoles, 22 de agosto de 2012

Perú: Gobierno desprotegería pueblos aislados por ampliar explotación de hidrocarburos



Dar clic en la imagen para agrandar. Imagen: IBC

- Lote Fitzcarrald iría del Lote 88 de Camisea hasta cerca del Pque. Nacional del Manu, atravesando reserva para pueblos aislados.

Los pueblos en aislamiento y contacto inicial de la Reserva Territorial Kugapakori, Nahua y Nanti (RTKNN) quedarán desprotegidos legal y físicamente de prosperar la iniciativa del gobierno para adecuar esta reserva al nuevo régimen de “reservas indígenas”.
La propuesta de una comisión multisectorial para adecuar la RTKNN y reconocer otras cuatro reservas para aislados como “reservas indígenas” encubriría el propósito verdadero de facilitar actividades extractivas antes que proteger a las poblaciones en aislamiento y contacto inicial.
De manera primordial estaría el interés del Estado de concesionar en el 2012 el lote Fitzcarrald ubicado entre el lote 88 de Camisea y el Parque Nacional del Manu, tal como lo anunció Jorge Tafur, ministro de Energía y Minas, en abril de este año (1).
Así lo advierte un informe de la asociación Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR) en el que se afirma que el Ministerio de Cultura “no está cumpliendo con su función de protección de pueblos indígenas es aislamiento de la RTKNN pues estaría permitiendo la inversión petrolera antes que la protección” (2).
El proceso de adecuación de “Reservas Territoriales” a “Reservas Indígenas” debe ser una oportunidad para que el Estado evidencie su respeto a los derechos de los pueblos indígenas “incorporando en la Ley Nº 28736 y su Reglamento los estándares de protección establecidos en el D.S Nº 028-2003-AG que aseguran el principio de intangibilidad” sostiene DAR.

Intangibilidad: el fondo del problema

El documento de DAR pone el acento en la intangibilidad que deben poseer las reservas para pueblos en aislamiento y contacto inicial al margen de su denominación como reservas territoriales o indígenas.
El fundamento de la intangibilidad se encuentra en la necesidad de salvaguardar el derecho a la vida, a la salud, a la identidad cultural, a las tierras, al territorio y a la libre determinación que gozan los pueblos indígenas en general, en particular los más vulnerables.
Los pueblos Kugapakori, Nahua y Nanti gozan de una reserva del Estado a su favor en virtud de la Resolución Ministerial 0046-90-AG del 14 de febrero de 1990 y que luego fue reforzada mediante el Decreto Supremo N° 028-2003-AG de 2003, que le otorga a la RTKNN un mayor nivel de protección.
En dicho decreto -expedido en el marco de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo- se prohibe “otorgar nuevos derechos para desarrollar una nueva actividad económica en la zona que implique el aprovechamiento de recursos naturales”.
El problema surge cuando el gobierno expide el 2006 la Ley 28736 que crea el Régimen Especial de protección de los Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario y Contacto Inicial, bajo la categoría de Reservas Indígenas.
Lo contradictorio de este nuevo régimen es que declara la intangiblidad de las reservas indígenas pero consiente las actividades económicas “cuando así lo permite” el estudio de impacto ambiental.
La Ley Nº 28736 y su Reglamento de 2007 establecen que las Reservas Indígenas, se crearán mediante Decreto Supremo, y que el Estado Peruano debe adecuar las reservas existentes, como es el caso de la RTKN.
El documento de DAR advierte el riesgo que conlleva esta adecuación considerando que la RTKNN perdería el marco de protección legal reforzado el 2003 en virtud al DS 028-2003 que prohibe expresamente actividades económicas en la reserva.

Organizaciones de la sociedad civil respaldan intangibilidad

La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) advirtió en julio que la Ley 28736 para la Protección de Pueblos Indígenas u Originarios en Situación de Aislamiento y en Situación de Contacto Inicial es contradictoria por que declara el carácter intangible de las reservas pero, al mismo tiempo, permite operar a las industrias extractivas en sus territorios.
Esta contradicción se agravó con el Reglamento de Supervisión de Actividades Exploratorias y Extractivas al Interior de las Reservas Territoriales e Indígenas del Estado, que promovió el organismo Indepa, que pone en peligro la integridad de las poblaciones que habitan a su interior.
Un trágico ejemplo de vulnerabilidad es el que vivieron los Nahua – uno de los pueblos que viven en la reserva – en mayo de 1984 cuando un pequeño grupo fue capturado por madereros que intentaban acceder a la valiosa madera de su territorio.
En tan solo unos meses la población Nahua quedó reducida a casi la mitad debido a brotes de infecciones respiratorias ante las que no tenían inmunidad, cita el informe de Forest Peoples en base a una tesis doctoral (3).

Atentos observadores internacionales

Un informe de la organización internacional Forest Peoples Programme (FPP) señala que según los planes de expansión del Estado peruano los mapas provisionales de la nueva concesión indican que es probable cubra la sección este de la RTKNN, “incorporando las cabeceras del río Serjali y el río Manu, que se encuentra en el vecino Parque Nacional del Manu, declarado patrimonio mundial por la UNESCO”.
La organización FPP declaró estar atenta por conocer los resultados de las intervenciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ante el Gobierno de Perú para evitar violaciones a los derechos humanos y daños al ambiente.
Nota:
(3) Shepard, G. Pharmacognosy and the Senses in Two Amazonian Societies, tésis doctoral. Universidad de California, 1999.
FUENTE
Servindi, 22 de agosto, 2012.- 

domingo, 12 de agosto de 2012

AI: gobiernos dan prioridad a los beneficios económicos frente a los derechos de pueblos indígenas

Gobiernos de toda América dan mayor importancia a los beneficios que a la supervivencia física y cultural de miles de indígenas, ha afirmado Amnistía Internacional en un informe publicado por el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo, que se conmemora el 9 de agosto.

El informe analiza el incumplimiento por parte de los gobiernos de su obligación de consultar con los pueblos indígenas en relación con proyectos de desarrollo como carreteras, ductos, centrales hidroeléctricas y explotaciones mineras a cielo abierto que se llevan a cabo en sus tierras ancestrales o en las proximidades

“Los Estados tienen la obligación de entablar consultas con los pueblos indígenas desde las primeras fases de los procesos de toma de decisiones que les afecten. Hacer caso omiso de esa obligación sólo sirve para crear un clima de mala fe, desconfianza y polarización que puede desembocar en malestar social y conflictos”, ha manifestado Mariano Machain, adjunto de investigación y acción de Amnistía Internacional sobre derechos económicos, sociales y culturales.

“Los grandes proyectos pueden tener un importante impacto negativo sobre las comunidades indígenas, y sólo deben seguir adelante si esas comunidades han otorgado expresamente su consentimiento libre, previo e informado.”

Las deficiencias por parte de los gobiernos, documentadas en el informe de Amnistía Internacional, incluyen falta de transparencia y buena fe, amenazas y presentación de cargos infundados contra líderes que cuestionan los proyectos, además del hecho de que no controlan la actuación de las empresas ni ofrecen reparaciones a las comunidades afectadas cuando se producen abusos.

En Ecuador, por ejemplo, la comunidad indígena de Sarayaku –que se enfrentaba a la posibilidad de perder partes de sus tierras ancestrales a causa de un proyecto petrolífero sobre el que no se les había consultado– presentó su reclamación ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la instancia más alta en la región.

El mes pasado, la Corte falló que Ecuador tiene la obligación de llevar a cabo una consulta adecuada y participativa con la comunidad de Sarayaku, realizada de buena fe, conforme a sus prácticas culturales, y con el fin de llegar a un consenso antes de seguir adelante con un proyecto que puede afectar a su territorio. La sentencia de la Corte sienta un precedente jurídico para otros países de América.

“El Gobierno ha anunciado que ellos socializarán la información y que esa socialización ya es una consulta. Pero, según las normas internacionales, el derecho a consulta y al consentimiento libre, previo e informado es algo distinto. Para empezar, la consulta solo será real si las autoridades demuestran que nos toman en serio, respetan nuestros derechos y actúan de buena fe y con transparencia”, ha declarado Patricia Gualinga, una de las líderes de Sarayaku, a Amnistía Internacional.

Gobiernos de países de todo el continente americano se han abstenido de controlar la actuación de las industrias extractivas, aunque afecte a comunidades locales.

Desde 2003, la empresa canadiense Goldcorp Inc explota una mina en el departamento de San Marcos, en Guatemala. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en la zona viven al menos 18 comunidades indígenas mayas que se han visto afectadas directa o indirectamente por la mina. Miembros de la comunidad han denunciado que la mina ha afectado a todos los aspectos de su vida, desde la contaminación que genera hasta desacuerdos en el seno de las familias y hostigamiento de quienes critican el proyecto.

Personas que residen en la zona han denunciado la ausencia de una consulta significativa sobre el proyecto. Según Carmen Mejía, indígena de San Miguel Ixtahuacán, “la empresa empezó a operar de una manera ilegal aquí, en nuestro territorio, engañándonos. Porque ellos nunca nos consultaron, nunca nos dijeron […] que iba a tener [...] todos estos impactos negativos, [...] que iba a generar todo este conflicto”.

“El desarrollo económico puede contribuir al respeto por los derechos humanos. Pero no debe perseguirse a costa de los derechos humanos de los pueblos indígenas”, ha declarado Mariano Machain.

Amnistía Internacional pide a los Estados de América que tomen medidas concretas para que se haga realidad el derecho de los pueblos indígenas a la consulta y al consentimiento libre, previo e informado y se eviten nuevas violaciones de sus derechos humanos.